Si las nubes, los ríos y los bosques pudieran hablar, lo harían con la voz pura y limpia de Manolillo Chinato.

Soy amigo de los pueblos, que no tienen dónde ir.
Soy hermano de los pueblos que los están machacando.
En la lucha de mi sangre soy soldado de Viriato.
En la lucha del espíritu, rebelde contra la iglesia, que nos tubo doblegados.
No tengo ni Dios ni amo, mi corazón esta lleno de amor y rebeldia y mi espíritu salvaje galopando sobre el viento, por valles y por montañas, reparte pan y alegría.